molino de papel

Justicia politizada

La molestia del doctor Camilo Gómez Alzate, director de la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado, con la Corte Interamericana de Derechos Humanos está justificada.

Es inexplicable que desde el Gobierno se envíen documentos a esa entidad, no se les dé respuesta a tiempo o ésta se demore décadas en llegar, ni se atienda a quien es el defensor de los intereses de Colombia cuando pide un diálogo abierto.

Con eso se da a entender que se está priorizando a qué partido político pertenece un presidente de la República en vez de responder por la relación que se tiene con un país soberano.

No se puede negar el sesgo ideológico con el cual actúan muchos de los integrantes de esa comisión, queja que no es solo de Colombia, y el resultado es que en varios países de América Latina su labor es cuestionada e incluso se desconocen sus sentencias o se dejan de aplicar.

Son conocidos casos como el del fallo por la masacre de Mapiripán cometida por paramilitares en 1997, en el que el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo presentó demanda en nombre de decenas de víctimas ante la Corte Interamericana y esta condenó al Estado colombiano.

Después se comprobó que se trataba de falsas víctimas y varios de los muertos aparecieron vivos.

Es por actuaciones como esta que se pone en duda a una entidad que como el Sistema Interamericano de Derechos Humanos debe ser respetuosa de la institucionalidad y legitimidad de una nación.

Advertising
Advertising
Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co