molino de papel

No más violencia

Acciones como la golpiza que siete policías les dieron a varios menores de edad que intentaron huir del Centro Penitenciario El Redentor de Bogotá, donde se encontraban recluidos, son denigrantes y deben ser rechazadas.

Sin duda, los jóvenes que aparecen en el video están internados por cometer algún crimen, y tratar de fugarse también es un delito.
Pero eso no autoriza a las autoridades encargadas de custodiarlos a golpearlos.

En momentos en que los ciudadanos necesitan instituciones confiables, la Policía debe representar justicia y no ser partícipe de violaciones de derechos humanos.

De lo acontecido surgen preguntas como quiénes responden por el comportamiento de aquellos que deben cuidar a los menores y adolescentes en los reclusorios, y quién dio la orden de abusos como los que tuvieron lugar en El Redentor contra personas indefensas.

Las decisiones que se tomen en este caso no se pueden limitar a la destitución de los que aparecen en ese video y las sanciones deben ser para todos los responsables, incluyendo a quien hizo la grabación y la difundió.

Las correccionales de menores, como cualquier lugar de reclusión, no sólo tienen como finalidad que los confinados paguen ahí sus condenas; su principal función es ayudar a resocializarlos para que puedan regresar y ser útiles a la sociedad.

Por ello no es aceptable que la violencia sea la respuesta a sus malos comportamientos, sea cual sea el delito cometido.

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