política

"Proponer ahora una Constituyente es dar un salto al vacío": Rigoberto Echeverri

El saliente presidente de la Corte Suprema de Justicia, magistrado Rigoberto Echeverri, aseguró que el escándalo del ‘Cartel de la Toga’ fue el peor en la historia de esta instancia judicial, después de la toma del Palacio de Justicia en 1985. Sin embargo, destacó la capacidad de las instituciones y de la propia corporación para investigar el supuesto direccionamiento de procesos a su cargo, a cambio de grandes sumas de dinero.

Echeverri reveló igualmente que el reto que tiene la Corte para este 2018, cuando estará guiada desde la presidencia por su sucesor, el magistrado José Luis Barceló, es reconstruir la imagen del alto tribunal y seguir haciendo modificaciones al reglamento para ser más transparentes, “abrir la casa” a la ciudadanía y “empezar a renacer”.

Además, el jurista anunció que el próximo lunes 15 de enero, se citará a una Sala Plena extraordinaria para que el magistrado Gustavo Malo, investigado en la Comisión de Acusaciones por este caso de corrupción, dé sus explicaciones y se decida si se le aplica o no el nuevo reglamento para relevarlo de sus funciones. Esto, en caso de que no renuncie o que no pida una nueva licencia no remunerada.

Lea también: Corte Suprema confirma que exintegrante de las AUC fue excluido de Justicia y Paz

En el año que acaba de terminar, la Corte Suprema tuvo que enfrentar su peor crisis por posibles actos de corrupción de integrantes e exintegrantes. ¿Cuál es un balance de la situación?

El escándalo estalló en agosto y desde ahí lo que se decidió fue ponerle prioridad a las investigaciones de los casos de corrupción que se estaban denunciando. Con el liderazgo de la Corte, en un corto tiempo se logró cerrar la investigación del senador Musa Besaile, se le abrió investigación al senador Álvaro Ashton y se le recibió indagatoria por el cohecho. En la Comisión de Acusaciones se cerró la investigación contra el doctor Gustavo Malo y en la Fiscalía se le imputaron cargos al exmagistrado (Francisco) Ricaurte. Eso lo que indica es que las instituciones están funcionando muy bien y que, a pesar de que la corrupción está afectando todos los estamentos estatales, las instituciones están fuertes y combatiendo con decisión. Máximo en este caso, que fue catastrófico para la Corte.

La Corte tuvo que compulsar copias contra dos de sus expresidentes. ¿Ya se salió avante de la situación ante el país?

No. Aunque se avanzó en las investigaciones y se logró dimensionar el fenómeno de corrupción que venía ocurriendo, lo que sigue para este año es establecer las responsabilidades de las personas involucradas y sancionarlas. Ese es el reto y, como siempre hemos dicho, los magistrados somos los principales interesados en que se investiguen los hechos de corrupción lo más pronto posible para poder quitar ese velo de duda que se tiende sobre toda la institución.

Para el 2018 se viene un reto muy grande y es reconstruir la imagen de la Corte, que será un proceso largo y difícil. No solo con las investigaciones penales, sino que hay que seguir con la reforma al reglamento, establecer prácticas de autogobierno y autogestión y de transparencia en todas las actuaciones de la Corte y abrir la casa al público en general y que haya una verdadera auditoría a las actuaciones de la Corte.

¿Esa reforma al reglamento para relevar de sus funciones a los magistrados en ejercicio investigados ya se había contemplado o fue una respuesta al escándalo?

La verdad, que yo conozca, nunca en la historia reciente de la Corte se había dado un caso semejante y el antecedente más cercano era el de la Corte Constitucional. No creímos que fuera a llegar y creo que los antecesores, los que hicieron el reglamento, tampoco pensaron que se pudiera presentar un caso de estos o por lo menos no se previó. Ya sobre la marcha, y con el ánimo de evitar que se paralizara la justicia, precisamente por las investigaciones que se están adelantando, y las sindicaciones contra un magistrado activo de la Corte, pues se pensó en esta herramienta de poder separar al magistrado de sus funciones.

¿Qué otros cambios se planean introducir al reglamento para mejorar la transparencia de la institución?

En el reglamento hay temas complicados, como serían el voto nominal, la publicación de las discusiones de Sala Plena, la publicación en la página web de las hojas de vida con los datos académicos de magistrados auxiliares y titulares, la certificación de ingresos, en fin. Son varios puntos que se van a entrar a analizar este año.

El magistrado Gustavo Malo pidió una licencia por enfermedad, lo que frenó la aplicación del nuevo reglamento. ¿Cuando retornen de la vacancia se pedirá aplicarlo?

Lo que se acordó en la última Sala Plena es hacer una sala extraordinaria para el 15 de enero, donde se va a citar al doctor Gustavo Malo por petición de la Sala Penal, a fin de estudiar la posibilidad de que se pueda separar o no de las funciones judiciales a su cargo. Se le cita para que él intervenga y dé las explicaciones del caso.

¿Tiene usted todavía la convicción de que Malo debe renunciar?

El doctor Malo, este mes, debe decidir cuál es su situación. Él tiene varias opciones. Una, reintegrarse al cargo y someterse a la aplicación del reglamento. Otra, pedir una licencia no remunerada por tres meses, esperando a ver cómo evoluciona la investigación en la Comisión de Acusaciones. Y la otra sería renunciar. Lo que ha dicho la Corte es que él debe estar apartado de las funciones judiciales por lo menos mientras dura esa investigación. Yo creo que en los tres primeros meses ya debe haber una precisión de la Comisión. El debe tomar una de esas opciones.

Decía que se debe trabajar en recuperar la imagen de la Corte ante la ciudadanía. ¿Cómo hacerlo?

Con medidas de transparencia, con una comunicación más directa hacia los medios de prensa y hacia la ciudadanía en general. Por ejemplo, lo que ignora la mayoría de la gente es qué es lo que hace la Corte Suprema de Justicia. Digamos, en el 2017, hasta noviembre, se produjeron 25.839 decisiones definitivas. Eso implica un trabajo arduo en todo el año, que no se le comunica a la comunidad, que cree que esto es un fortín burocrático. Acá se trabaja todo el año arduamente, hay que cambiar esa imagen. Ese proceso es largo, alcancé a reformar lo más urgente, pero la presidencia de este año va a estar cargada de trabajo en ese sentido.

¿Cuáles son esas cifras de operatividad de la Corte Suprema?

Como le digo, a 30 de noviembre de 2017, fueron en total 25.839 providencias. De esas, 16.693 fueron tutelas y 9146 recursos extraordinarios, inadmisiones, entre otros. A esto se suman 2716 recursos de casación fallados.

Este año inició la operación de la Sala de Descongestión para la Sala Laboral. ¿Qué se espera de ella?

En la Sala Laboral se produjeron en recursos de casación 2476, incluido lo que produjo la Sala de Descongestión, que fueron 1529 actuaciones. Lo producido por las Salas de Descongestión ha cumplido las expectativas de lo que habíamos planeado. Apenas en un semestre sacaron más de 1500 fallos y en ese ritmo esperamos que se cumplan los tiempos para descongestionar la Sala Laboral, que llegó a 12.000 procesos.

¿Solucionará el asunto el nuevo decreto de tutela del Ministerio de Justicia?

Nosotros esperamos que con ese decreto rebaje lo que son acciones constitucionales en salud, que era un gran porcentaje de lo que estábamos manejando aquí, y nos vamos a concentrar en las tutelas contra decisiones judiciales. Ese sería el beneficio del decreto. Al rebajar el número de tutelas, se puede aumentar el número de recursos de casación y aumentar la productividad de la Corte.

La Sala Penal carece de una Policía Judicial propia y depende de investigadores del CTI de la Fiscalía, por lo que se ha intentado varias veces buscar una reforma legal al respecto. ¿Qué se necesita realmente?

En los últimos diez años, la Sala Penal ha producido 133 fallos condenatorios contra aforados y desde la Constitución de 1991 se han producido entre 260 y 270 condenas. Es un gran porcentaje de decisiones que ameritan dotar la Sala Penal de esas herramientas que requiere para poder funcionar con más eficiencia en estos temas de la lucha contra la corrupción.

Es un año electoral y ya se habla de reforma a la justicia, incluso avanza un proyecto de Ley para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. ¿Cómo hacer la reforma a la justicia en este escenario?

Ya lo había previsto cuando se hizo el encuentro de la Jurisdicción Ordinaria en Manizales, que en esta época electoral iban a presentarse múltiples propuestas de reforma a la justicia. Lo que siempre hemos sostenido es que una reforma a la justicia, que implica la revisión de la Constitución, debe hacerse con cabeza fría y no al calor de una campaña electoral ni en el momento para salirle al paso a un acto coyuntural como el que se dio el año pasado. Veo bien esperar al nuevo Gobierno, el que sea, para mirar los puntos. Por lo pronto, nosotros hemos avanzado en esos temas, pero proponer ahora una Constituyente, sin haber definido los temas de la reforma, es dar un salto al vacío y de pronto lo que se pierda ahí son los avances de la Constitución de 1991. Esos serían los riesgos, en vez de avanzar, retroceder.

Le tocó una dura presidencia. ¿Cansado?

(Risas) La verdad, esta fue la peor crisis de la Corte que yo haya conocido después de la toma del Palacio de Justicia.

¿Así de grande?

Sí, así se ha venido catalogando. Algunos dicen que es la peor. Lo que pasa es que cuando ya han avanzado las investigaciones y se han esclarecido los hechos, ya el dramatismo de cuando salió el escándalo se va calmando, porque ya la gente va sabiendo quiénes son los protagonistas y hasta dónde llegó ese posible acto de corrupción de la Corte. Ya viéndolo desde acá, uno ve que no era tan grande, pero cuando estalló fue terrible.

¿Pero ve lo que viene con esperanza?

Creo que todas estas crisis tienen algo positivo y es que cualquier hecho de corrupción que se pudo haber presentado en el pasado, en este momento está neutralizado. Se logró establecer que las instituciones son fuertes para combatir la corrupción, funcionaron excelente, bien, sincronizadas. Eso le da fortaleza a la Corte y le da una oportunidad de empezar a rediseñar su estructura interna para poder dar más transparencia y mejorar la imagen que ha venido decayendo. Es hora de empezar a renacer.

"Para quienes creemos en la justicia, trabajamos y creemos en la Corte, fue muy duro ver que varios exmiembros y un miembro activo se vieran involucrados en hechos de corrupción"

VER COMENTARIOS

Queremos que siga disfrutando de los mejores contenidos. Es muy fácil:

Regístrese aquí

¿Ya está registrado?

  Continúa Leyendo





Powered by