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"Iván Márquez se está sacando solo del Acuerdo de Paz": Rodrigo Londoño

Al otro lado del teléfono está Rodrigo Londoño Echeverri o ‘Timochenko’, como se le conoció durante más de 40 años de guerra. Hoy, director de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), cuenta de las expectativas que hay de cara a las próximas elecciones.

Dice que cree en la inocencia de ‘Jesús Santrich’, pero sostiene que en caso de ser extraditado a EE.UU. todos los integrantes de la colectividad quedarían en un escenario complejo.

Expresa su tristeza por no saber absolutamente nada de ‘Iván Márquez’, explica que él y los otros directivos que están perdidos se están “sacando solos del Acuerdo de Paz”, por eso insiste que la selva se debe cambiar por el apoyo de la gente del común. “No podemos blindarnos escondidos”.

Ustedes siguen marcando mal en las encuestas ¿Cuál es la expectativa de cara a las elecciones regionales con el partido?

Sabemos que el partido está apenas en ciernes, lo estamos construyendo y no nos estamos haciendo grandes expectativas, pero además estamos definiendo la tarea principal. ¿qué es lo fundamental? Es defender los acuerdos de La Habana, unir fuerzas con todos aquellos que quieren hacer realidad lo que aprobamos en La Habana, que permite centrar las bases para la reconciliación. Ese es el punto de referencia, mas allá de si se va o no se va con candidatos propios.

Es decir, ¿que no están pensando cuántas curules van a ganar en estas elecciones?

Sí, claro estamos haciendo análisis departamento por departamento, municipio por municipio y sobre esa base estamos tratando de hacer coaliciones con todos aquellos que quieran jugársela por la paz de Colombia. Es lo fundamental, es hacia donde hay que dirigir este escenario que se nos ha abierto en octubre de 2019.

¿Usted cree que en este momento sí haya partidos interesados en hacer alianzas con Farc?

Mas allá de vincularse con nosotros, se trata de generar ese escenario de lucha y de unidad para defender la paz. Creo que en ese sentido hemos ganado un buen espacio, se vienen haciendo conversaciones, incluso hay escenarios a los que nunca nos imaginábamos que íbamos a poder llegar y estamos llegando, estamos ganando espacios y le hemos ido ganando la pelea a la estigmatización.

Farc tiene dos caras: una, evidente con el trabajo juicioso de los congresistas del partido; la otra es la de Iván Márquez y ‘El Paisa’, que dicen que no se han ido del proceso de paz, pero están escondidos. Seguro usted no me va a decir dónde están, ¿pero sabe cuál es su paradero?

No es que no se lo quiera decir, es que no tengo idea dónde están. Tengo la misma información que sale por lo medios de comunicación, de resto, no conozco nada.

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Farc ya no es un ejército y usted no tiene mando sobre ninguno de los militantes, ¿qué siente al no saber nada de ellos?

Siento pesar y tristeza. Los conocí en la guerra, en la confrontación, vivimos momentos juntos, con Iván Márquez tuvimos experiencia en el tema político y militar muy importante. De ellos sabemos lo que aparece en los medios, pero a la dirección del partido no le han informado nada.
Simplemente desaparecieron con argumentos que tienen, en cierta medida, validez. Hay planteamientos en los cuales coincidimos: hay que defender la bandera de la paz y es lo que estamos haciendo nosotros desde los escenarios naturales que hay para ello. Estamos corriendo riesgos sí, pero lo sabíamos. Desde el primer día que ingresamos a las Farc —como movimiento guerrillero— estábamos corriendo riesgos.
Ahora tenemos un escenario completamente distinto y está de nuestra parte tratar de disminuir los riesgos. Para eso tenemos que blindarnos y la única manera es meternos en la sociedad y fluir en medio de los sectores políticos y sociales que defienden el acuerdo. La selva tenemos que cambiarla por el apoyo de la gente del común y no podemos blindarnos escondidos; escondidos estamos sirviendo en bandeja de plata los argumentos a los que quieren acabar el proceso.

Los integrantes de Farc están dando la cara en todos los escenarios. ¿No cree que ya es hora de desligar del partido a Iván Márquez y a los ocho jefes que están desaparecidos?

De acuerdo, esa conducta nos hace mucho daño. Esto se pone muy aburridor porque va uno a una reunión con los exguerrilleros y la primera pregunta es ‘Camarada, ¿Iván Márquez dónde está y que pasó?
Sale uno de ahí y se encuentra un periodista y lo primero que quiere saber es dónde está Iván. Sale de ahí y se topa a una persona del común y la pregunta obligada es: por qué Iván Márquez se desapareció. Eso hace mucho daño, pero no es nuestra tarea sacar resoluciones desligándolos del partido, ellos se están sacando solitos del Acuerdo de paz.

En la última entrevista que dio Iván Márquez criticó la manera como se negoció la dejación de armas por “apresurada”. ¿No cree que es tarde para lamentarse?

Creo que es muy complejo hacer ese debate frente a cosas que ya no tienen sentido. Cómo va a salir con argumentos traídos de los cabellos, tratando de justificarse en las conductas que él mismo sabe que no están bien. Ese elemento se discutió muchas veces ¿Por qué nos tocó agilizar? porque el acuerdo estaba firmado y acordado por él en la mesa y ratificado por todos nosotros: solo a partir de la dejación de armas se podía hacer política abierta. Nosotros estuvimos muy presionados, nos planteamos hacer el Congreso Fundacional del Partido en mayo de 2017 y no lo pudimos hacer porque no se había realizado la dejación de armas. Si no lo hubiéramos hecho así no habríamos siquiera podido participar en las elecciones de marzo de 2018, que era la meta, como tantas veces insistió Iván.

¿Márquez se convirtió en una piedra en el zapato para la consolidación del partido?

El debate es interesante. Nunca he negado que tuvimos debate interno. Es importante porque además muestra que pese a que éramos una organización militar, no era el unanimismo lo que mandaba. Trabajamos hasta encontrar una posición común y fue lo que hicimos. Fueron casi seis años de discusión de paz, buscábamos puntos en común para ir hacia adelante, entonces no se puede decir ahora que hubo imposiciones. Todo siempre fue consensuado.

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¿Usted cree plenamente en la inocencia de Santrich?

Hasta que no se demuestre lo contrario, yo creo en él.

Hay uribistas que dicen que la Ministra de Justicia benefició a Santrich con la embolatada de la carta con la que se le pedían pruebas de narcotráfico en EE. UU....

Eso es un argumento sin sentido. Si quisiera favorecernos habrían hecho que la carta llegara a tiempo y que llegaran las pruebas. Ahora, hay una situación compleja y da para que especulen los unos y los otros ante la obligación de poner a Santrich en libertad porque ya no hay argumentos para tenerlo preso. Van a generar un ambiente de que hubo actuaciones equivocadas y que le permitieron salir no porque fuera inocente sino porque se acabaron los plazos de la justicia.

Márquez dice que extraditar a Santrich es torcerle el cuello a la JEP, ¿Coincide con esa apreciación?

La extradición de Santrich sí nos coloca en un escenario sumamente complejo; pero estamos dando la pelea para que esa extradición no se produzca. A eso le estamos apostando porque mientras no haya pruebas contundentes, a Santrich lo tienen que liberar. Con su extradición quieren dejar un precedente: dejarnos a todos en el limbo y ponernos como potenciales extraditables.

¿Usted por qué cree que Márquez le tiene tanto miedo a la justicia?

Porque hace una lectura equivocada del momento y cuando eso pasa, entonces establece una línea de acción equivocada.

Muchos dicen que se esconde porque está delinquiendo...

No tengo ningún elemento de juicio para creer eso.

Sobre el tema del ELN, muchos integrantes de Farc plantearon distintas hipótesis cuando se supo del atentado en Bogotá. ¿Usted deseó que ellos no fueran los responsables de ese carrobomba?

Creo que lo deseamos todos. Todos los que estamos luchando por la paz en Colombia en el fondo del corazón teníamos la esperanza de que no hubiera sido el ELN.

Usted calificó el atentado del ELN en Bogotá de miopía política. ¿Cuál es la diferencia entre lo que pasó con la masacre de los soldados en el Cauca en pleno proceso de paz y ese carrobomba?

Fueron hechos ocurridos en un contexto y no se pueden sacar de allí. En el caso de Buenos Aires (Cauca) nunca se dijo la verdad. Hay especulaciones y no quiero polemizar con eso, pero sabíamos que había una acción ofensiva de una gente nuestra que estaba en ese sector. O sea, iban a ser atacados, estaban apunto de que les dispararan, ellos lo hicieron primero. A los pocos días hubo un bombardeo y nos mataron mas de 40 campañeros. Fueron momentos duros, pero como no se rompió el diálogo siempre le encontramos salida a la situación.

Según su experiencia, es posible que se reactive el diálogo entre el Gobierno y esa guerrilla?

Lo que pienso y tengo la esperanza es de que todos los que estamos apostándole a la paz en Colombia sigamos trabajando duro para que se restablezca la mesa. La situación no es fácil, nadie tiene la solución en la mano, pero hay que trabajarla. Hay que cerrar el espacio a quienes nos quieren llevar a una confrontación.

Usted que dirigió una guerrilla, ¿porqué cree que el ELN prefiere el escenario de guerra?

Por mi experiencia le digo que desde la posición en la que estamos es muy difícil opinar sobre unos compañeros que están allá en la confrontación y están en la selva o en la clandestinidad. Desde acá es difícil calificarlos. Lo único que uno puede hacer es llamarlos a que hagan una lectura acertada del momento, que hagan un esfuerzo. A la contraparte hay que forzarla a que llegue a la mesa, pero eso no es solo con pronunciamientos, hay que crear hechos políticos, recoger el sentir de las grandes mayorías y sobre esa base, son ellos quienes de manera autónoma pueden ver cómo y cuándo actúan.

Pero el presidente Duque ha sido enfático al decir que no se va a dejar presionar con actos de terrorismo...

Eso siempre lo han dicho en todo momento porque al fin de cuentas es lo que se quiere parar. Pero la confrontación existe, no se puede desconocer, hay muertos de un lado y del otro. ¿Qué es lo que debemos hacer? Contribuir a generar un ambiente de paz y no de guerra.

¿Por qué no participó en la marcha de solidaridad con las víctimas del atentado si desde el principio condenó ese acto?

Primero, porque ese fin de semana estábamos revisando los cuadros políticos del partido para las elecciones y segundo, porque no queríamos avivar esa confrontación por la manera como se estaban caldeando los ánimos. Mire lo que le pasó en la marcha: a un muchacho lo agredieron por tener un letrero en una camiseta. Ese es el ambiente que nosotros creemos que se debe desmontar, el ambiente de la confrontación y de la intolerancia.

Hay quienes dicen que usted es el ala moderada de las Farc...

(risas) Nosotros seguimos una línea conjunta que establece el Partido y lo que hacemos es defender esa línea.

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