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¿Hijos menores de 18?, estas son las claves para entender a los 'Centennials'
Nativos digitales y audiovisuales 100%, habitan en Youtube y tienen doble perfil en Instagram. Les cuesta trabajar en grupo pero son más incluyentes y ambientalistas. Perfil de la nueva generación de caleños.

¿Hijos menores de 18?, estas son las claves para entender a los 'Centennials'

Su vida es la red. Para ellos no hay diferencia entre el mundo digital y el real, habitan entre Youtube e Instagram; y en este último tienen doble perfil: uno público y otro totalmente privado, para sus contactos más selectos. Su meta, ser influyentes y ganar seguidores. Los llaman centennials y empiezan a abrirse camino en la vida.

Son menores de 18 años que prefieren una vida sin rótulos, sin etiquetas, sin diferencias. Y están en el centro de las miradas por cuenta del libro ‘12-18 centennials, una generación sin etiquetas’, una investigación desarrollada en conjunto por la Universidad Jorge Tadeo Lozano y la agencia Sancho BBDO, que será presentada el próximo mes de abril en la Feria Internacional del Libro, en Bogotá.

La exploración de este universo juvenil se convierte en la primera caracterización que se hace en el país sobre esta población, para comprender cómo se comporta, cómo se relaciona; y se plantea como una guía para padres de familia, educadores, así como un radar interesante que le permita a la industria diseñar productos para ellos.

Su vida es la red. Para ellos no hay diferencia entre el mundo digital y el real, habitan entre Youtube e Instagram.

Laura Durán / Videógrada

“Uno de los grandes errores de la industria publicitaria con los millenials fue traer información de Estados Unidos y Europa, y creer que así era el millennial colombiano. Pero sucede que el nuestro tenía unas características especiales, y muchas marcas al hacer anuncios y comunicaciones fallaron. Nos dimos cuenta de que no hay estudios sobre los centennials colombianos y aprovechamos las sedes en la Costa Atlántica de la Universidad Jorge Tadeo Lozano para extender el estudio”, comenta Carlos Andrés Arango, profesor de la Escuela de Publicidad.

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El estudio cualitativo, que se desarrolló durante dos años en Bogotá, Santa Marta, Barranquilla y Cartagena, permitió, a través de 245 entrevistas realizadas a jóvenes entre 12 y 18 años, caracterizar al centennial criollo. La meta es realizar una Fase II de la investigación para explorar lo que piensan jóvenes de regiones como Valle, Antioquia y Santander.

Carlos Andrés Arango, profesor de la Escuela de Publicidad de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, y quien estuvo a cargo de la investigación, cuenta que uno de los hallazgos más interesantes es la concepción del dinero. “Para ellos el dinero no representa lo que ha representado para las anteriores generaciones; cuando ellos quieren una retribución prefieren en redes un ‘Me gusta’ o comentarios a sus publicaciones. Toda esa influencia que ellos puedan tener es muy grata, tanto como un valor casi monetario”.

Y como la imagen es clave, es una generación que prefiere las marcas independientes, los productos personalizados. “No quieren lo mismo que tienen los demás, y están dispuestos a pagar”, comenta Carlos Arango, investigador del libro ‘12-18 Centennials. Una generación sin etiquetas’.

De acuerdo con Maite Cantero, coordinadora de Investigación de Inexmoda, en relación al consumo y moda la característica más importante que ha encontrado este instituto acerca del gusto de los centennials al vestir es que ellos prefieren intercambiar, alquilar , prestar o regalar.

Argumenta que las razones para esto es que nacieron en una época de recesión económica, por lo tanto valoran más las experiencias que las posesiones y al ser nativos digitales están muy familiarizados con las plataformas multilados y la cocreación. Finalmente, dice, son más conscientes a nivel ambiental, lo que los acerca a propuestas de economía circular y a marcas sostenibles.

Dentro de la investigación quedó en evidencia que no es lo mismo el centennial colombiano al centennial del mundo. Arango comenta que tenían referencias mundiales de dos tipos de jóvenes: por un lado, uno de trabajo individualista, que toma decisiones y emprendimientos de manera solitaria; y por el otro, jóvenes grupales y colaborativos. “Pero aquí en Colombia el perfil de trabajo colaborativo no lo encontramos, predomina el perfil del joven que trabaja de manera individual y que le cuesta el trabajo grupal”, dice.

Explica que una de las razones de tal actitud puede ser el hecho de que “el trabajo colaborativo no se está fomentando de la forma adecuada en los colegios, porque cuando se hacen trabajos en grupo, no se están evaluando los roles de cada uno de los integrantes, sino que muchos ‘van en coche’. De ahí que muchos prefieran hacer todo ellos mismos, desarrollando un temperamento competitivo que los lleva a pensar que pueden hacer las cosas solos”.

Y los jóvenes ya están apostando por ello. “Si tengo un proyecto en mente, me gusta mirar mis capacidades, habilidades y destrezas para poder lograrlo. Además, gracias a la tecnología, siento que puedo hacer más fácil lo que me proponga. Si yo no puedo con mis cosas, nadie más podrá hacerlo”, señala Alejandra Mosquera, de 17 años.

Esto respondieron varios universitarios cuando se les cuestionó el significado de 'centennials'.

Semillero Unimedios / USC

Nativos digitales

Dentro de la indagación se encontró que la red social más importante para ellos es Youtube. “Es una generación llena de contenido audiovisual, son 100 % audiovisuales, aprenden y estudian mejor viendo videos; crean contenidos. Para ellos no hay una diferencia entre la vida en la red y la vida en el mundo real”, explica Arango.

En la indagación encontraron que para los jóvenes “es muy importante y les ayuda en su autoestima y aceptación el tema de redes sociales y comunicaciones digitales”.

Y dentro de ese universo, la investigación también exploró sus preferencias en la red. “Usan Facebook y ahí, ante la familia, son políticamente correctos: suben una que otra fotografía o uno que otro comentario, lucen muy bien frente a la familia y tienen comentarios escritos de buena manera”.

Asimismo, se evidenció que usan Instagram y encontraron allí mismo el ‘Finsta’, “un perfil de Instagram privado al que solo acceden sus más allegados con los cuales se dejan ver tal y como son. Los centennials tienen dos perfiles de Instagram: en uno van todas las fotos en donde se ven muy bien fotografiados, lucen bien, muy bellos, porque se vuelven una marca, aplican muy bien el marketing personal. Y el otro es el ‘Finsta’, en donde pueden tener 20-30 personas, hay comentarios con bullying, hay lenguaje como lo usan, ahí vemos cómo se están relacionando. En ese ‘Finsta’ tienen un ‘nickname’ y lo hacen circular entre quienes desean aceptar”, comenta el profesor Arango.

Aunque en la investigación no se exploró en detalle cómo viven su sexualidad, se evidenció que son respetuosos de las decisiones de cada persona. “Para ellos es importante la diferencia; no juzgan, y son incluyentes”.

Su pericia en el manejo y dominio de la tecnología también hace que sea una generación que no traga entero. “Hoy el joven todo lo revisa en el celular, gracias al acceso a la tecnología y al estar en un ambiente hiperinformado, eso los hace no comer entero. Ellos buscan de una manera rápida y muy nativa que les permite acceder fácilmente a la información”.

Asimismo, son jóvenes apáticos con el tema educativo, “porque vieron lo que se les vendió a sus antecesores millenials: un camino donde había que estudiar para que eso le garantizara poder trabajar y tener un futuro económico, pero ellos ven que ese camino no funcionó porque muchos estudiaron y no trabajan en ello; y si están trabajando en lo que estudiaron, no se están ganando el salario que amerita estudiar 4 o 5 años. Para ellos esa no es la ruta del éxito”.

Entonces, ¿hacia dónde se proyectan? Para el investigador Arango, son adolescentes que se están formando. “Faltaría mucho para definir con precisión su futuro, estos jóvenes son muy diferentes, y depende de los cambios que como sociedad estemos dispuestos a enfrentar y entregar”.

Mauricio Guerrero, docente de la Universidad Icesi, considera que así surjan “nuevos arquetipos de conducta hay que reconocer a qué generación pertenecemos y saber que a la nueva generación podemos llevarla por un proceso de socialización distinto al que está descrito. Con las clasificaciones de generaciones hay que tener en cuenta los diferentes matices; hay que comprender el cambio y ver cómo asumen los diferentes procesos, cómo se enfrentan a unas nuevas formas. También es clave saber cuál es el tiempo que se les dedica a acompañarlos y no a generalizar”.

Hijos cada vez más independientes

Los llamados ‘nativos digitales’ son, por lo general, hijos de la generación X y nietos de los ‘baby boomers’. Nacieron en un entorno donde el exceso de trabajo de sus padres es algo habitual y muchos de ellos son criados por sus abuelos o empleadas; y en ocasiones, pasan la mayoría del tiempo solos, haciendo que el internet se convierta en una gran compañía para ellos.

Los padres de los centennials optan por la crianza basada en los principios de la independencia, autonomía y libertad. Sin embargo, resulta un desafío a la hora de poner límites a una generación que no conoce fronteras; que pone en riesgo la confianza de los hijos con sus padres y puede aumentar el aislamiento de los primeros. “No se han forjado lazos de confianza, soy muy callada, muy en lo mío. Somos muy independientes, pocas veces nos contamos lo que nos sucede, antes de eso, tratamos de resolverlo por nosotros mismos”, afirma Alejandra Mosquera, de 17 años.

La era digital también ha traído consigo cambios en la manera de reprender a los hijos. Rosemberg Sánchez resalta que “antes era con ‘mano dura’, como le dicen. Hoy les quitamos toda la tecnología que esté a su alcance y optamos por el
diálogo”.

La mayoría de estos jóvenes son independientes y cuentan con padres menos autoritarios. Por esta razón, aspiran a irse de sus hogares a temprana edad: “Si se me presenta la oportunidad de hacerlo ya, lo haría si se me presenta la oportunidad de trabajar fuera de la ciudad o del país. La otra opción es cuando haya terminado mis estudios y tenga un trabajo estable”, comenta Karol Alzate, de 16 años.

Las relaciones entre padres e hijos se han vuelto más complejas, hay poca convivencia familiar. Situación por la cual la psicóloga Angélica Castillo recomienda reforzar vínculos. “Ahora hay niños que lo tienen todo, pero experimentan carencias afectivas. Los padres tienen que familiarizarse con su mundo y trabajar en la comunicación. Mi recomendación es implementar nuevas estrategias, pero sin dejar atrás la crianza de antes”.

Hacia un futuro sostenible

Los centennials, generación que se caracteriza por ser ágil en todas las áreas, son más prácticos y competitivos, se proyectan hacia un futuro sostenible. Cuestionan los comportamientos y hechos que se han establecido. Son decididos en lo que desean para su futuro, emprendedores, innovadores y no le temen a nada.


“Son jóvenes que manejan extremos, hay unos que parecen ser introvertidos, ya que se adentran en un mundo virtual, donde manejan la tecnología de una manera que nosotros no encontramos explicación”, asegura Angélica Mora, psicóloga especialista en educación.

Buscan carreras universitarias que les permitan intercambiar información de manera inmediata, que no les generen obstáculos, y esperan no estar en el mismo trabajo toda la vida. Desean profesiones que estén relacionadas con el medio ambiente, pues les preocupa lo que pueda suceder con los recursos naturales. Les interesan también las artes escénicas y la comunicación.

A su vez, ven a la tecnología como una herramienta que les ayuda en la educación, aprendiendo de manera autónoma, logrando su autorrealización. Algunos piensan que deben trabajar para empresas y después emprender, otros ven al emprendimiento como su salida. “En mis pensamientos sé que emprender es difícil, pero a la larga es más beneficioso que trabajarle a alguien más, ya que la estabilidad laboral es más segura”, afirma Isabella Sánchez, estudiante de grado 11.

Gracias a la tecnología, estos jóvenes son creativos, proactivos e inmediatos. “Pienso que los jóvenes de la nueva generación estamos muy enfocados en el progreso y el emprendimiento, somos inconformistas y luchamos incansablemente por cumplir nuestros sueños”, comenta Karol Alzate.

Son conscientes de lo que deben hacer para conseguir el cambio que desean. Les angustia la falta de empleo y de experiencia laboral, pero saben que cuentan con habilidades que les facilita salir de estas situaciones, buscando opciones en el emprendimiento; evolucionando con el pasar del tiempo, y no enfrentarse al mundo laboral del modo en que lo hicieron sus padres.

Ejercicio grupal en Cali
Andrea Catalina Buenaventura, antropóloga y socióloga, docente de Comunicación en la Universidad Católica Buenaventura comenta que en un ejercicio de grupo focal realizado con estudiantes de un colegio en Cali notó que los jóvenes “están tan dependientes de la imagen social, que viven aburridos y no saben qué pasiones tienen. Los millennials le encontraban sentido a la vida a través del estudio y las anteriores generaciones con el hecho de ser productivos. Pero los centennials están aquí jugando un rol que no tienen claro cuál es”.

Igualmente, en un ejercicio hecho con niños que cursaban cuarto de primaria al preguntarles ‘¿qué querían ser cuándo fueran grandes?’, “decían que querían ser influenciadores, exploradores, ambientalistas o repartidor de pizzas. Eso muestra que tienen una percepción del mundo distinta, no se consideran parte de un sistema de producción sino de una vida que quieren explorar, vivir, compartir”.

Ejercicio grupal en Cali

Andrea Catalina Buenaventura, antropóloga y socióloga, docente de Comunicación en la Universidad Católica Buenaventura comenta que en un ejercicio de grupo focal realizado con estudiantes de un colegio en Cali notó que los jóvenes “están tan dependientes de la imagen social, que viven aburridos y no saben qué pasiones tienen. Los millennials le encontraban sentido a la vida a través del estudio y las anteriores generaciones con el hecho de ser productivos. Pero los centennials están aquí jugando un rol que no tienen claro cuál es”.


Igualmente, en un ejercicio hecho con niños que cursaban cuarto de primaria al preguntarles ‘¿qué querían ser cuándo fueran grandes?’, “decían que querían ser influenciadores, exploradores, ambientalistas o repartidor de pizzas. Eso muestra que tienen una percepción del mundo distinta, no se consideran parte de un sistema de producción sino de una vida que quieren explorar, vivir, compartir”.

Cómo se relacionan con otros

Los centennials son jóvenes sin tabúes, sin miedos y con una creatividad que puede llegar a impresionar a las otras generaciones.

“Los centennials asumen su sexualidad con responsabilidad, desde los cuidados y métodos preventivos de enfermedades o embarazos no deseados. Sin embargo, la sexualidad no es para ellos una muestra necesariamente de amor por lo que pueden tener relaciones sexuales tranquilamente con alguien con quien no sostienen una relación amorosa”, expresa Sara Rojas, asesora pedagógica de la Universidad de Los Andes.

Para Buenaventura, antropóloga y socióloga, por la cantidad de información a la cual los jóvenes tienen acceso, el tema del sexo no es tabú. “Empiezan a surgir ideas como el poliamor, se concibe el amor y la sexualidad con fluidez, con una mentalidad abierta”.

Y los padres de esta generación se han ido adaptando a ella para lograr un mejor entendimiento y relación con sus hijos. Así lo manifiesta Claudia Peña, madre de un joven de 12 años y una joven de 17. “Con mis hijos hablo de todo, de la planificación, de las relaciones sexuales, de las drogas. Sobre todo, lo que más hemos generado con mi esposo es que ellos se quieran así mismos, nunca hemos sido padres que les decimos ‘cuidadito con tener relaciones sexuales’. Si llega el momento lo importante es que lo hagan con responsabilidad y que cuando lo vayan a hacer estén seguros de hacerlo”.

Asimismo, tienen una forma particular de concebir las relaciones sociales y puede que muchos prefieran el contacto virtual sobre el contacto personal.

De ahí que las amistades para ellos no solo son los vecinos o las personas que conocen en los colegios, sino que su mundo social va más allá. Para el sociólogo Mauricio Guerrero, docente de Icesi, se observa un fenómeno interesante con los centennials: “Ya nos les interesan las redes sociales como escenario de socialización, de intercambio, para construir relaciones sociales. Por ejemplo, los juegos en línea no solo dan entrada a otro tipo de lúdica, sino que gracias a la interconexión, sus amigos son el chileno, el paraguayo, con los que juega en línea. Hoy, las plataformas se quedan con el tiempo de socialización”.

Privilegian actividades donde la tecnología está incluida; pueden disfrutar un paseo matutino mientras siguen con aplicaciones como Google Maps. Sin embargo, es evidente que si la tecnología no está presente en la actividad, podrían perder el interés fácilmente, como un paseo familiar a un lugar sin conexión a internet.

“Están construyendo nuevas formas de relación mediadas por el uso tecnológico, y por eso no es raro verlos en una reunión social, usando sus móviles mientras sostienen una charla con la persona que tienen en frente”, dice Rojas.

Asimismo, manejan un concepto diferente de familia, como lo expresa Karol Alzate, de 16 años: “Pienso que la familia es uno de los pilares más grandes de la vida de las personas. Y en este nuevo siglo, cada persona tiene una manera diferente de ver a la familia y cada quien la forma a su manera, ya no hay un patrón específico. Pienso que la familia no tiene una estructura en especial, solo es tener empatía y una muy buena relación con alguien, formar lazos de confianza”.

Conviviendo con los centennials

"No es difícil tener varias generaciones en casa, lo importante es dedicarles tiempo y momento a cada una; es ir evolucionando con la generación que vaya llegando”, señala Yoana Muñoz, madre de una millennial y una centennial.

Ella, al igual que muchos padres, han entendido que hoy es necesario ir al ritmo de los hijos. Para Rosemberg Sánchez, papá de tres hijos de 18, 12 y 2 años, el hecho de que sus descendientes nacieran en una época de grandes cambios, le llevó a “modificar la forma de criarlos. Ahora no somos tan drásticos como nuestros padres lo fueron con nosotros”.

Andrea Catalina Buenaventura, antropóloga y socióloga, docente de Comunicación en la Universidad Católica, comenta que “la relación de autoridad con ellos es distinta, no tienen una visión estándar de la autoridad. Sus lazos de autoridad son débiles porque nadie los ha regañado; y si ocurre, ellos se sumergen en las tecnologías y no sienten la soledad y el hacer parte de...”.

Igualmente, ha observado que los centennials van a un ritmo acelerado. “Se aburren en clase porque ellos tienen una percepción del tiempo distinta, el tiempo no es lineal, paso por paso, ellos desde que nacen tiene una velocidad gigantesca, ven el mundo de una manera acelerada, hablan rápido, su percepción del mundo es más amplia, ya no son como los millennials, que quieren recorrer el mundo, sino que ya lo han recorrido a través de la tecnología”.

Su filosofía y lugar en el mundo

Los centennials consideran que tienen un propósito que cumplir en el mundo, en esta vida. Esto quiere decir que no manejan una filosofía nihilista de la existencia (de negación de todo principio religioso, político y social). Sin embargo, mientras algunos siguen considerando que ese propósito es un designio de alguna fuerza metafísica, otros opinan que es algo forjado por ellos mismos, en el aquí y en el ahora. Cabe decir que, aunque algunos aún tienen creencia en Dios, y que ellos y todo lo demás son creación de Él, existe una tendencia latente entre los centennials a inclinarse más por el agnosticismo (incredulidad frente a la existencia de Dios) y por el ateísmo (negación de la existencia de Dios). “No se enfrentan a un Teos (Dios), sino que se enfrentan a sí mismos, con este aquí y este ahora”, resalta Edward Ordóñez, filósofo y coordinador de la editorial de la Univ. Santiago de Cali.

Esta generación también se caracteriza por un uso sobresaliente de la capacidad reflexiva. Son más conscientes del entorno que les rodea, de las problemáticas que se hallan en él. “Son inquisitivos, se preocupan por la noticia del día a día, aunque no a profundidad. Pero quieren inmiscuirse en varias de las luchas que se dan a diario”, comenta Jhon González, profesor del campo sociolingüístico. De modo que es posible escuchar su voz de protesta en pos de reformar el sistema educacional, cuidar el medio ambiente y lograr la igualdad social y la coexistencia, por decir algunas soluciones en las que creen. Sin embargo, aunque disponen de las tecnologías para hacer sonar esa voz y, de algún modo, ser partícipes en la sociedad, su participación no deja de ser del todo expectación; puesto que cuando se trata de estar en el mundo real, su actividad no es significativa o ni siquiera intentan llevar a cabo lo que tanto promulgan por dispositivos tecnológicos. En resumen, tienen un espíritu crítico, que se desvanece con el tiempo, cuando la euforia del momento ya no está presente.

Consejos

  • Respete sus propuestas de innovación, de ser distintos, de ser promotores de nuevas ideas porque a veces nos parece que son demasiado imaginarias o poco reales, pero debemos entenderlos y saber que ellos están viendo un futuro muy diferente en todo sentido.

  • Avance con ellos. “Si yo como padre no manejo las TICS, tengo que manejarlas”, sugiere la antropóloga y socióloga Andrea Buenaventura. Ella insiste en que la solución no está en alejarlos de la tecnología porque siempre tendrán acceso a ella en cualquier espacio.

  • Motívelos a buscar y explorar, que no pierdan elementos como el contacto físico con otros y la riqueza de los espacios de socialización.

  • Fomente el pensamiento crítico. Si bien es una generación con gran información invítelos a reflexionar y tomar una postura y desarrollar la capacidad de argumentación.

  • En casa deben existir reglas tradicionales, una de ellas, puede ser, que mientras se esté comiendo en familia los celulares deben estar fuera del espacio, para lograr una dinámica que permita observar a su hijo, comunicarse con él, hablarle y que no se pierda el día a día.

  • Fomente la comunicación honesta, así como actividades como salir en familia.

  • Vea la tecnología como una aliada para unir y no para separar a la familia.

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