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Las cuentas que hace el Valle por el impacto del Fenómeno de El Niño

Las cuentas que hace el Valle por el impacto del Fenómeno de El Niño

En el año 2015 el Gobierno Nacional invirtió $1,6 billones en labores de prevención, atención y recuperación del impacto que dejó el Fenómeno de El Niño. Fue una temporada difícil que generó cortes de agua en 150 municipios del país, la inflación terminó en 6,77 % (en 2018 llegaría a 3,4 %) e incluso se temió por un razonamiento de energía que al final se evitó gracias a la solidaridad de los colombianos.

Hoy, las altas temperaturas que sufren algunas poblaciones del Valle del Cauca, incluida Cali, hacen pensar que se vivirán tiempos similares y difíciles.

Yolanda González Hernández, directora del Ideam, afirmó que se espera que el actual Fenómeno de El Niño (evento climático que genera menos lluvias y altas temperaturas) tenga una intensidad débil a moderada. Aún así advirtió la funcionaria que sin importar la intensidad que pueda tener, los impactos normalmente “son fuertes”.

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“Las recomendaciones siempre están dirigidas hacia el cuidado del agua, porque es el principal afectado. El fenómeno pasado fue de una intensidad muy fuerte y con este esperamos no se dé lo mismo, a medida que él vaya evolucionando las notificaciones se conocerán”.

La proyección del Ideam es que el Fenómeno de El Niño madure entre enero y febrero para empezar a debilitarse en marzo. “Aquí quiero resaltar que, si bien enero y febrero son los meses más secos, los impactos se pueden extender hasta más allá de marzo”. Incluso algunos hablan que hay 60 % de probabilidades de que se extienda hasta junio del 2019.

En Cali y el Valle, la temperatura oscila entre los 32 y los 33 grados. Pero se han alcanzado picos de 34.5 grados. ¿Se cuidan los caleños del calor y los rayos del sol?, vea qué nos dijeron.

Andrés Martínez y Laura Sánchez / El País

Impacto en el Valle

Según estimaciones de la Sociedad de Agricultores y Ganaderos del Valle del Cauca, SAG, el 2018 terminó con 235.552 hectáreas sembradas. De estas 168.500 hectáreas las ocupa la caña de azúcar. El resto se divide entre café y frutas y hortalizas.

Por ende, en el sector agropecuario la producción de caña es la más sensible ante los cambios de clima, teniendo en cuenta que el agua es fundamental para el crecimiento y la producción agrícola.

Francisco Lourido, presidente de la SAG, comentó que es muy difícil estimar el impacto que la reducción de las lluvias pueda dejar este año en la producción, pero considera que podría ser por encima del 10 % en caña, pero más alto en otros cultivos. “Todo depende de cuánto dure El Niño, es muy incierto hacer estas predicciones”.

El Centro de Investigación de la Caña de Azúcar de Colombia, Cenicaña, estima que uno de los factores que más contribuye a la variación de las toneladas de caña por hectárea es la condición climática externa del año anterior a la cosecha (Niño o Niña).

Al respecto Javier Carbonell, director del programa de Agronomía de Cenicaña, explicó que aún no se puede decir cuál podría ser la afectación del Fenómeno de El Niño porque en la región hay unas zonas que tienen más o menos lluvias, pero considera que si las condiciones de sequía se vuelven extremas se empezaría a afectar toda la agricultura.

Durante el pasado Fenómeno de El Niño, ocurrido en 2015, y que fue más extenso de lo esperado, la producción de caña de azúcar bajó en 30 toneladas por hectárea. Normalmente se producen 120 toneladas y en esa época el promedio fue de 90 toneladas por hectárea. Esto se refleja en una menor producción de azúcar y de etanol.

Agregó que la ventaja de la caña de azúcar es que no toda la que está sembrada en el área en el valle del río Cauca tiene la misma edad y, por lo tanto, no requiere la misma cantidad de agua.

La caña de azúcar necesita 13 meses para su cosecha y la mayor demanda de agua se da entre los 4 y 8 meses. “Por ello aquellas plantaciones que estén en esas edades, si no se les suministra agua oportunamente, se pueden ver afectadas. Por cada riego que se deje de hacer son 10 toneladas de caña menos por hectárea”, dijo.

El Fenómeno de El Niño también puede afectar la renovación de los cultivos porque para hacer esta tarea se requiere contar con suficiente agua para que la planta pueda germinar.

“Cenicaña le ha dado herramientas al agricultor con el diseño de sistemas de riego más eficientes, el uso de sensores para medir cuánta agua disponible tiene el suelo, de manera que el agricultor riegue solo cuando la planta lo necesite”, explicó.

Algunos agricultores están usando sistemas de aspersión o riego por goteo que son más eficientes y pueden ayudar a tener una mejor gestión del recurso. Actualmente, esto se hace en unas 6000 hectáreas de caña, recordó Carbonell.

Otras medidas a las que pueden recurrir los agricultores es construir reservorios para aprovechar el agua, sembrar variedades nuevas de Cenicaña que son más eficientes en el uso del líquido.

Francisco Lourido recordó que la llegada del Fenómeno de El Niño estaba anunciada y que las acciones de prevención debieron tomarse hace 6 meses, “ya en este momento tomar acciones es difícil. Algunos agricultores están preparados con sistemas de riego más eficientes, están haciendo mejor uso del agua y todos deben hacer lo mismo”, aseguró.

Mejores condiciones

De acuerdo con información de la firma XM que opera el Sistema Interconectado de Energía en el país, esta semana el nivel de los embalses en Colombia estaba en 71,1 % de su capacidad y en el Valle del Cauca las reservas hídricas estaban en el 64,93 %. En enero del 2016 el nivel de los embalses en Colombia llegó a 52 %.

Según la Corporación Autónoma del Valle, CVC, el embalse de Guacas también llamado Sistema de Abastecimiento Regional de Agua Sara Brut, se encuentra en su máximo nivel y está preparado para enfrentar la llegada del fenómeno de El Niño.

Hasta diciembre de 2018 su porcentaje de almacenamiento era del 100,3%. Pese a esto Paula Andrea Soto, directora territorial de la regional Brut de la CVC, afirmó que “aunque el embalse está lleno, las comunidades de los municipios que se surten de él deberán hacer un uso eficiente del recurso”.

Aún así, ya hay reportes de afectación por el cambio climático. Según información de la Secretaría de Agricultura del Valle, en 9 municipios se registraron problemas en 2018 por las altas temperaturas con un impacto en 1094 hectáreas agrícolas y pecuarias.

Las pérdidas para los productores se han estimado en $9266 millones, a la fecha, de esta cifra $6564 millones corresponde a pérdidas agrícolas.

Los municipios más afectados han sido Ginebra, Trujillo y Calima.
El Gobierno Nacional dispuso varias líneas de crédito subsidiadas para ayudar a los agricultores.

$6564
millones en pérdidas reportaron en 2018 473 agricultores en el Valle por efecto del cambio climático.

35.000
hectáreas entre pastos y vegetación se han afectado por incendios en el Valle.

$80.800
millones dispuso el Gobierno Nacional para que los agricultores accedan a seguros para el agro.

Acciones

Según la secretaria de Agricultura, Rubiela González, el Valle ha tomado acciones para contrarrestar el cambio climático. Por ejemplo, en el 2016 se realizaron 292 kilómetros de aislamiento de ríos y se reforestaron 302 hectáreas de 7 cuencas hidrográficas. Asimismo, en el 2017 se realizaron 75 kms de aislamiento y la reforestación de 525 hectáreas. Además se compraron 425 hectáreas de cuencas y microcuencas representadas en 6 predios y se hicieron los planes manejo. Todo para proteger el recurso hídrico.

El pasado 3 de enero la Gobenadora emitió el decreto 1-3-0003 por medio del cual le pide a los alcaldes tomar medidas y acciones de control y vigilancia para garantizar el uso eficiente y ahorro del recurso hídrico durante la temporada seca asociada a El Niño.

“Desde la Secretaría se realiza el censo de afectación por sectores, el cual se reporta al Ministerio de Agricultura para que los productores accedan a los recursos de mitigación que entrega el Gobierno”, dijo Rubiela González.

¿Se impactará la inflación?

El incremento de la temperatura y la reducción de las lluvias traen como consecuencia la baja productividad en el agro, incendios forestales, racionamientos de agua y energía, alza en los precios de los alimentos y, por ende, un incremento de la inflación. Según analistas de Bancolombia, las experiencias previas demuestran que los precios al consumidor en Colombia se han afectado ante las alteraciones climáticas por el efecto que estas tienen sobre la oferta de alimentos y la generación de energía eléctrica, al reducir el peso de las hidroeléctricas por otras fuentes más costosas como las centrales térmicas.

Las estimaciones de la entidad, si se presenta un Niño moderado, es que los precios crecerían 0,55 % adicional en el comienzo del año. Sin embargo, creen que a partir de marzo los precios bajarían y al final del año la inflación sería de 3,4 %, es decir, no habría un gran impacto en esta variable.

Según el Ministerio de Ambiente, los sectores que más se afectan por el incremento de las temperaturas son: el agro por la baja productividad y la pérdida de bosques. También la salud porque se aumentan las enfermedades y energía y agua por el descenso de los embalses.

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